Mi esposo, Saúl y yo, teníamos planeado pasar estas vacaciones de Semana Santa en casa, y tal vez visitar una playa cercana.
Todo cambió, cuando recibí una llamada de mi esposo: ¿Quieres ir a Las Vegas?, mis ojos se iluminaron y de inmediato le conteste, ¡siii!.
A diferencia del año pasado, que me tomó por completo la sorpresa del viaje a Sin City para celebrar mi cumpleaños no. 26, esté ya lo veía venir, aunque no sabía exactamente cuando sería el momento.




